Especial · El Eco de Tandil

Tandil, la ciudad que creció antes de decidir quién quería ser

Cómo una ciudad intermedia del sur bonaerense se convirtió en uno de los fenómenos urbanos más llamativos de la Argentina contemporánea

+77,2%expansión urbana en 40 años
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Hay una escena que se repite con sorprendente frecuencia en los últimos años. Una pareja, un profesional solo, una familia entera llega a Tandil por primera vez o después de varios años de ausencia. Lo que encuentra es una ciudad que creció, que se diversificó, que se densificó en algunos puntos y que se expandió hasta las mismas sierras. Una ciudad que, para bien y para mal, ya no es la misma de hace veinte años.

Ese proceso de transformación no es un accidente ni el resultado de una política pública extraordinaria. Es la expresión local de un fenómeno que atraviesa a decenas de urbes similares en toda la Argentina y en buena parte del mundo occidental. Tandil es hoy una ciudad intermedia en plena ebullición y su historia reciente resulta tan atractiva como reveladora.

Los números hablan por sí solos. Según el Censo 2022, la ciudad alcanzó los 150.162 habitantes, un crecimiento del 20,5 por ciento respecto del Censo 2010, por encima del promedio nacional. La expansión urbana trepó al 77,2 por ciento en cuarenta años, duplicando el promedio del país. Y hay quienes advierten que lo que viene puede ser todavía más llamativo, porque la pandemia empujó un proceso que ya venía en marcha y que los próximos censos recién comenzarán a dimensionar.

Para entender la magnitud de lo que está ocurriendo en esta ciudad de 4.935 kilómetros cuadrados que abarca el centro urbano y los pueblos aledaños de María Ignacia Vela, Gardey, Azucena, De La Canal, Fulton, Iraola, Desvío Aguirre y La Pastora, entre otros, hace falta recorrer la historia de las últimas décadas, entender el contexto en el que se inscribe el crecimiento y escuchar las voces de quienes eligieron este rincón serrano para hacer su vida.

Contexto

Qué es y por qué importa una ciudad intermedia

Las ciudades intermedias no son simplemente ciudades de tamaño medio. Son el tejido conectivo del territorio nacional, ese entramado que une la gran metrópolis con el pequeño pueblo rural y que, durante décadas, recibió menos atención de la que merecía.

Reúnen en general entre 20.000 y 200.000 habitantes, un rango que les permite ofrecer servicios y oportunidades sin perder la cercanía de la vida cotidiana. Funcionan como centros regionales que concentran salud, educación, comercio y administración, articulando zonas rurales y grandes urbes. Son ciudades donde todavía es posible caminar al trabajo o llevar a los chicos al colegio en bicicleta, y al mismo tiempo acceder a una oferta cultural y educativa que antes era exclusiva de las metrópolis.

Distribución urbana argentina · 3.392 localidades

> 200 mil hab.
40 ciudades55%
20–200 mil hab.
198 ciudades~30%
< 20 mil hab.
3.278 ciudades~20%

198 ciudades intermedias donde vive casi el 30% de los argentinos. Sus costos de infraestructura pueden ser hasta un 50% menores que en grandes aglomeraciones.

En Argentina no existe una clasificación oficial única, pero a partir del procesamiento de los datos del Censo 2022 del INDEC es posible estimar que el país cuenta con alrededor de 92 centros urbanos de este tipo. Su perfil económico las distingue: en ellas conviven actividades productivas tradicionales con el turismo, la educación superior y los servicios vinculados al conocimiento. Esa combinación impulsa un crecimiento diversificado que las hace más resilientes frente a las crisis que suelen devastar a economías monoproductoras, y las convierte en actores estratégicos para equilibrar la distribución de oportunidades en el territorio.

Tres décadas de transformación

De la Pampa al conocimiento

Para entender el Tandil de hoy hay que remontarse, al menos, a los años noventa. Fue en esa década cuando comenzó a gestarse el cambio estructural que transformaría la ciudad de manera profunda e irreversible. Durante gran parte del siglo XX, Tandil fue un centro urbano estrechamente vinculado al agro y la industria. La producción de quesos y embutidos con denominación de origen, la actividad agropecuaria regional, la industria metalmecánica y los servicios básicos de una ciudad cabecera de partido definían su perfil productivo. Era una ciudad sólida, con identidad propia, pero cuya proyección nacional e internacional era limitada.

La crisis de 2001 operó, paradójicamente, como catalizador. Ese año el Censo registró 108.109 habitantes y durante la década siguiente el crecimiento habitacional superó al poblacional, que fue del 14,6 por ciento entre 2001 y 2010. Desde 2002 se verificó un ingreso sostenido de inversiones y nuevos residentes, fenómeno que reforzó la expansión inmobiliaria y la presión sobre el suelo. En 2003 asumió como intendente Miguel Ángel Lunghi, dando inicio a una etapa de continuidad política que atravesaría buena parte del período analizado y que facilitaría la implementación de una estrategia de desarrollo de largo plazo que combinó inversión en infraestructura, posicionamiento turístico y atracción de actividades económicas de mayor valor agregado.

2001

Crisis como catalizador

El Censo registra 108.109 habitantes. Durante la década siguiente, el crecimiento habitacional superará al poblacional. Desde 2002 se verifica un ingreso sostenido de inversiones y nuevos residentes.

2003

Inicio de una era

Asume como intendente Miguel Ángel Lunghi, dando inicio a una etapa de continuidad política que facilita la implementación de una estrategia de desarrollo de largo plazo.

2004–05

Posicionamiento estratégico

Se lanza la estrategia de internacionalización. Se crea el Instituto Mixto de Turismo y se establece el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial.

2006

Integración regional

Tandil se integra a la red Mercociudades. Entre 2020 y 2021 llegará a ejercer la Presidencia de esa red de municipios sudamericanos.

2009

Turismo sustentable

Se aprueba el Plan Estratégico Participativo de Turismo Sustentable. Se consolida la marca Tandil asociada al turismo natural serrano.

2010

Hito censal y protección

El Censo registra 123.871 habitantes. Las sierras son declaradas Paisaje Protegido por la Ley provincial 14.126, que prohíbe la actividad de canteras.

2014–20

Agenda ambiental

Recambio del alumbrado público a LED, Plan Crece con paneles solares, creación de USICOM Energías Renovables y Comunidad Solar I.

2021

Producción e inserción global

Se lanza el Polo Productivo Social y se pone en marcha la primera Zona Aduanera en el Parque Industrial.

2022

El Tandil de hoy

El Censo registra 150.162 habitantes, un crecimiento del 20,5% respecto de 2010. Los usuarios de energía eléctrica llegan a 69.118.

Crecimiento urbano de Tandil — evolución territorial

El reposicionamiento estratégico fue el rasgo más visible de esos años. En 2004 se lanzó la estrategia de internacionalización y comenzó a implementarse el Plan Federal de Construcción de Viviendas. Al año siguiente se creó el Instituto Mixto de Turismo y se estableció el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial. Posteriormente Tandil se integró a la red Mercociudades, que agrupa a municipios de América del Sur en torno a agendas de cooperación y desarrollo regional, y entre 2020 y 2021 llegaría a ejercer la Presidencia de esa red. La ciudad construyó un relato y una política pública en torno a su identidad que hoy es reconocida en toda la Argentina.

En 2010 el Censo registró 123.871 habitantes y las sierras fueron declaradas Paisaje Protegido por la Ley provincial 14.126, que prohibió la actividad de canteras. Ese mismo año el crecimiento urbano avanzaba con fuerza hacia el sur y sudeste. La protección ambiental y la expansión inmobiliaria comenzaron a convivir en una relación tensa que aún hoy no se ha resuelto.

Tandil logró en las últimas tres décadas el cambio estructural de forma no traumática. Fue construyendo una nueva economía sobre los cimientos de la anterior, sin abandonar lo que funcionaba y agregando capas de complejidad que hoy le dan una solidez singular.

Sebastián Auguste, economista e investigador

Para el economista Sebastián Auguste, investigador y docente universitario especializado en desarrollo y dinámica económica local, el proceso tiene una característica que lo distingue de otros casos similares en el país. «Tandil logró en las últimas tres décadas el cambio estructural de forma no traumática», sostuvo, asegurando que esta comunidad fue construyendo una nueva economía sobre los cimientos de la anterior, sin abandonar lo que funcionaba y agregando capas de complejidad que hoy le dan una solidez singular. Hoy, señala Auguste, la ciudad se apoya en una economía moderna basada en servicios, conocimiento y creatividad, integrada al mundo y organizada en clusters.

A la par del polo tecnológico y universitario, mantienen peso el turismo y el agro, con potencial en segmentos de mayor valor agregado. Tandil ya está en una senda muy saludable, asegura, aunque advierte que el desafío es sostener infraestructura, talento y calidad de vida para no cometer errores en una etapa clave de su desarrollo.

Por su parte, la UNICEN, universidad pública creada en 1974 con tres sedes regionales y con Tandil como sede central, es el motor silencioso de esa transformación. A ella se suma el Clúster Tecnológico como asociación empresarial y el ecosistema emprendedor local, conformando los actores fundamentales para el posicionamiento como ciudad del conocimiento.

La agenda ambiental y energética fue ganando centralidad en paralelo. Desde 2014 se inició el recambio del alumbrado público a LED, en 2016 se lanzó el Plan Crece con paneles solares en jardines de infantes, en 2019 se creó USICOM Energías Renovables mediante ordenanza municipal, en 2020 se anunció Comunidad Solar I y en 2022 se inauguró la Estación Transformadora Tandil II. Entre 2017 y 2022 la cantidad de usuarios de energía eléctrica pasó de 62.372 a 69.118, un indicador indirecto y elocuente del crecimiento sostenido que no para.

Los datos

Los números que hablan por sí solos

El Censo 2022 registró 150.162 habitantes en Tandil, un 20,5 por ciento más que en 2010, por encima del promedio nacional para ese período. Con esos números, el municipio tiene por día 5,8 personas nuevas para atender, lo que requiere al menos dos casas por día. Esa demanda constante y sostenida explica buena parte de la presión que el mercado inmobiliario local viene experimentando desde hace más de una década y que hoy se expresa en alquileres récord, escasez de oferta y un parque habitacional que crece pero no alcanza a cubrir las necesidades de una población que sigue llegando semana a semana.

0Habitantes (2022)
+0%Crecimiento intercensal
0Personas nuevas por día
~0Casas por día necesarias

Pero hay una dimensión del crecimiento que los censos todavía no han podido capturar en toda su magnitud. El último se realizó en 2022 y hay una percepción generalizada y consistente entre comerciantes, inmobiliarias, directivos de colegios y vecinos de que la pandemia aceleró un proceso que ya venía en marcha y que los números de los próximos años serán aún más llamativos.

La otra cara

Las dos caras de un Tandil

Tandil está creciendo más rápido de lo que logra ordenarse. Su escala todavía permitiría planificar con anticipación, pero la velocidad del crecimiento la empuja hacia problemas propios de áreas metropolitanas mucho más grandes.

77,2%Expansión urbana 40 añosvs 35% promedio nacional
30%Hogares inquilinosera 15,5% en 2001
12Barrios populares1.328 familias
#1Dificultad habitacionalen provincia de Buenos Aires

Si el crecimiento de la ciudad tiene una cara luminosa, también tiene una cara de sombra. Y esa cara es la que los especialistas en planificación urbana señalan con creciente preocupación cuando analizan lo que está ocurriendo en la ciudad. Tandil está creciendo más rápido de lo que logra ordenarse.

Como ciudad intermedia, vive una paradoja. Su escala todavía permitiría planificar con anticipación, pero la velocidad del crecimiento la está empujando hacia problemas propios de áreas metropolitanas mucho más grandes.

Los datos son elocuentes. La expansión urbana creció un 77,2 por ciento en los últimos 40 años, duplicando el promedio nacional del 35 por ciento según datos de MapBiomas. Entre 1970 y 2010 la mancha urbana se expandió de manera significativa, primero hacia el norte y luego, a partir de 1990, hacia las sierras.

La planta de tratamiento de efluentes diseñada para operar durante dos décadas llegó a su límite en un plazo considerablemente menor y hoy opera al máximo de su capacidad. En tanto que la proyección demográfica pensada a 20 años fue alcanzada en aproximadamente diez. Como buena noticia, entre 2005 y 2009 se ejecutaron 90 kilómetros de red cloacal con una planta de capacidad de 8.000 metros cúbicos diarios. La planificación quedó desfasada frente a la velocidad del crecimiento, y esa brecha se expresa hoy en servicios tensionados y en una infraestructura que corre de atrás.

El Plan de Desarrollo Territorial (PDT) aprobado en 2005 buscaba orientar ese crecimiento hacia un modelo sostenible que promoviera la equidad social y la preservación del entorno natural. Sus estrategias incluían disminuir la concentración urbana, preservar los recursos naturales del cordón serrano, integrar la ciudad y mejorar el espacio público. Dos décadas después, el balance es mixto. Se consolidaron áreas productivas y se respetó en gran medida el crecimiento hacia el norte de la ciudad, tal como lo preveía el plan. Pero numerosos emprendimientos inmobiliarios, barrios cerrados y loteos se construyeron en zonas que el propio PDT había designado como áreas de protección ambiental.

El municipio nunca elaboró el Plan Especial de Manejo de las Sierras que la ley provincial exige como requisito fundamental para las zonas protegidas. Y persiste una deuda estructural en la definición clara de las áreas de crecimiento, lo que generó una expansión desordenada del valor de la tierra que beneficia a los propietarios originales sin que el Estado capture una porción de esa plusvalía para financiar infraestructura y servicios públicos.

El resultado más visible de ese proceso desordenado es la ciudad partida. La Ruta 226 y las vías del ferrocarril actúan como barreras físicas que fragmentan el tejido urbano y refuerzan las desigualdades territoriales.

Coexisten dos Tandiles. Uno con servicios, infraestructura consolidada y acceso pleno a los bienes que la ciudad ofrece. Otro con carencias estructurales en agua, cloacas, gas, pavimento y pluviales. La falta de planes directores para infraestructura básica es un problema que los vecinos de las zonas más postergadas sienten en carne propia cada vez que llueve fuerte o cuando no tienen agua en la canilla.

Para atender la fragmentación física, se viene discutiendo un bypass ferroviario de aproximadamente nueve kilómetros que libere el actual trazado y permita generar un corredor verde que conecte distintas zonas de la ciudad. La propuesta es atractiva, pero su implementación requiere inversión y coordinación entre distintos niveles del Estado.

La contracara social del boom es igualmente preocupante. Según el Censo 2022, Tandil encabeza en la provincia de Buenos Aires el indicador de dificultad habitacional. Entre todas las ciudades bonaerenses, registra el mayor porcentaje de hogares con problemas para acceder a una vivienda adecuada. Por otro lado, la proporción de hogares inquilinos casi se duplicó entre 2001 y 2018, del 15,5 al 30 por ciento, en simultáneo con un crecimiento del 24,85 por ciento en la cantidad total de viviendas. Más construcción, más demanda insatisfecha, menos propietarios. Es la ecuación de un mercado que produce ciudad para quienes tienen capital, no necesariamente para quienes la habitan y la necesitan.

En 2022 se identificaron doce barrios populares en Tandil con un total de 1.328 familias, la mayoría surgidos en las últimas dos décadas, sin acceso a agua corriente, red cloacal ni gas natural.

La gestión municipal tuvo posturas variadas frente a las ocupaciones de tierras que dieron origen a varios de estos barrios. En algunos casos, como el barrio Darío Santillán que comenzó a formarse en 2011 en terrenos fiscales, se toleraron las ocupaciones y se avanzó en la regularización dominial. En otros, como Villa Cordobita en 2015 y el asentamiento Palermo en 2020, hubo desalojos o negociaciones para evitar la consolidación. En 2021 La Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU) aprobó dos proyectos de integración para barrios populares y ese mismo año comenzó la construcción de una cisterna en el barrio Movediza II. En 2022 se aprobó un plan de mejoramiento barrial para Tarraubella. Avances reales, aunque todavía no terminan de estar a la altura del problema.

Encrucijada

El momento bisagra

La ciudad todavía está a tiempo de elegir un modelo claro. Compacto o disperso. Integrado o fragmentado. Con acceso público real a su patrimonio natural o con creciente privatización del paisaje serrano.

Hoy es un momento bisagra. La expresión, usada por los propios analistas que estudian la ciudad, captura con precisión la naturaleza del instante que atraviesa. Su escala todavía permite planificar con anticipación, pero la velocidad del crecimiento la está empujando hacia un punto de no retorno. La ciudad todavía está a tiempo de elegir un modelo claro. Compacto o disperso, integrado o fragmentado, con acceso público real a su patrimonio natural o con creciente privatización del paisaje serrano que, siendo el principal activo ambiental e identitario de la ciudad, es mayoritariamente de propiedad privada y cuenta con escaso acceso público formal. Las sierras son exactamente lo que define a Tandil ante el mundo, y son exactamente el recurso al que amplios sectores de la propia población local no tienen garantizado el acceso.

En mayo de 2023 el Municipio publicó el informe Localización de la Agenda 2030 en el Partido de Tandil, que analiza cómo se integran los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las políticas públicas locales. Entre los ejes aparecen la reducción de emisiones, el impulso de energías renovables, la gestión de residuos y la movilidad sustentable, con foco en la participación en redes internacionales como Mercociudades para fortalecer estrategias de desarrollo.

Del cruce de todos los datos se desprenden tres conclusiones estructurales que ningún actor local puede ignorar.

01

Infraestructura desfasada

El crecimiento demográfico y constructivo no fue acompañado por infraestructura al mismo ritmo. La planta de efluentes saturada antes de tiempo y la red cloacal ajustada indican que la planificación quedó desfasada frente a la expansión urbana, aunque en los últimos años se ha notado un necesario avance.

02

Más construcción ≠ más acceso

Aumentaron las viviendas y los metros cuadrados edificados, pero creció la dificultad habitacional y disminuyó la proporción de propietarios. Esto sugiere concentración del suelo y un mercado que produce ciudad pero no necesariamente integración.

03

Herramientas sin ejecución plena

El Estado cuenta con herramientas pero no logra utilizarlas plenamente para orientar el modelo urbano. La baja utilización de la plusvalía y de instrumentos de gestión del suelo revela una capacidad limitada para conducir el proceso frente a la lógica del mercado.

El contrapunto

El CONICET ubica a Tandil entre las ciudades intermedias con mejores niveles de calidad de vida de Argentina. En el informe "Calidad de vida en Argentina. Ranking del bienestar por departamentos". Ushuaia, Bariloche, Tandil y Carlos Paz son las mejores posicionadas por poseer como denominador común actividades económicas dinámicas, en muchos casos diversificadas.

Su posición geográfica estratégica, su bajo nivel relativo de conflictividad social, sus elevados niveles de participación ciudadana, su alto grado de articulación institucional y su creciente impulso emprendedor permiten un desarrollo económico y social armónico que la convirtió en referente regional y nacional. Son datos que la ciudad puede exhibir con legítimo orgullo.

Pero ese capital puede erosionarse si el crecimiento no se acompaña de planificación que garantice acceso equitativo a los bienes que hacen tan atractiva a esta ciudad. Las sierras, el aire limpio, la escala humana, la tranquilidad. Esos activos trajeron a Luli y Matt desde Colorado y a Delfina y Mariano desde Belgrano, y a muchos nuevos residentes más. Son los mismos activos que atraen inversiones y turistas semana a semana. Y son exactamente los activos que están en tensión. Si no hay planificación estratégica, el crecimiento continuará, pero consolidando desigualdades territoriales y tensionando la infraestructura existente.

Quienes eligieron Tandil

Las historias detrás de los números

L

Luli y Matt

De Colorado a las sierras bonaerenses

Lucrecia «Luli» es de Mar del Plata y luego de conocer a Matt en un programa Work and Travel en Colorado, se casaron y vivieron años en destinos turísticos de Estados Unidos trabajando en hotelería y gastronomía, hasta que el crecimiento de sus hijos trajo el deseo de volver a los afectos, a la propia cultura, a otra escala de vida. La experiencia de una amiga ya instalada en Tandil les permitió observar una ciudad en expansión.

Queríamos un lugar que no fuera tan grande como Mar del Plata pero que tampoco fuera demasiado chico. Acá podemos salir en bicicleta, estar cerca del cerro, organizar la vida familiar de otra manera y al mismo tiempo tener todo a mano.

D

Delfina y Mariano

La tecnología como pasaporte a otro ritmo de vida

Ingenieros formados en la Universidad de Buenos Aires (UBA), con carreras consolidadas en el mundo tecnológico, hicieron un viaje casi casual a Tandil y algo hizo clic. Volvieron varias veces, investigaron, y la pandemia terminó de acelerar la decisión. A fines de 2022 se instalaron sin conocer a nadie.

Desde lo informático se ve un desarrollo muy fuerte. Hay empresas que se están instalando y eso genera expectativas. Estamos felices. Casi todos los amigos que nos fuimos haciendo acá son de otros lugares.

Miles de personas descubrieron que podían hacer su trabajo desde cualquier lugar con conexión a internet. Para muchos de ellos, ese lugar pasó a ser una casa con jardín en Tandil, con las sierras a diez minutos y con una calidad de vida soñada. Los colegios de la ciudad vienen registrando incrementos de matrícula que exceden los proyectados. Las inmobiliarias señalan que la demanda de propiedades para alquiler y compra supera con creces a la oferta disponible. Y los vecinos de barrios que hace diez años sostenían un ritmo tranquilo y silencioso se encontraron de repente en medio de una ciudad que no para de densificarse a su alrededor.

Perspectiva global

Dos ciudades, un mismo fenómeno

TandilArgentina · 37°SAubenasFrancia · 44°N+10.000 km

Paisaje serrano

Ambas se desarrollaron rodeadas de colinas que condicionan la expansión urbana

Territorio rural

Identidades urbanas marcadas por su relación con el agro y la producción local

Atracción de talento

Estrategias para posicionarse como lugares atractivos para residir y emprender

A más de diez mil kilómetros de distancia, Tandil y Aubenas, una localidad del sureste francés, comparten rasgos estructurales sorprendentes que van mucho más allá de la coincidencia geográfica. Según el estudio de Marcela Petrantonio, de la Secretaría de Desarrollo Productivo y Relaciones Internacionales de Tandil, junto a los investigadores Laurence Barthe, François Taulelle y M. Amalia Lorda, ambas ciudades se desarrollaron en estrecha relación con territorios rurales y agropecuarios, consolidando identidades urbanas marcadas por el paisaje serrano.

La presencia de las sierras no es solo un dato paisajístico. Condiciona la expansión de la mancha urbana, los usos sociales del territorio y la construcción de una identidad colectiva que es, a la vez, local y global.

Tanto en Argentina como en Francia, señala la investigación, estos centros han construido estrategias para posicionarse como lugares atractivos para residir, emprender y desarrollar actividades vinculadas al conocimiento, el turismo y la producción local. El paisaje, la escala humana y la calidad ambiental aparecen en ambos casos como factores que inciden en las decisiones de radicación y en la construcción de nuevas identidades territoriales. Ambas ciudades funcionan, según el estudio, como nodos que organizan dinámicas territoriales más amplias en contextos nacionales diferentes. Lo que ocurre en Tandil no es un fenómeno aislado sino parte de una tendencia que está redefiniendo la geografía del desarrollo a escala global.

Metodología

Para la elaboración de este artículo se analizaron los documentos originales utilizando la herramienta Google Pinpoint. La colección completa de archivos de dominio público está disponible para su consulta en el siguiente enlace:

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